Salón de pintura

Exhibición Colectiva ‘Salón de pintura’ en Casa Urban Heights + Ginsberg Tzu, Lima 2024

En “Salón de Pintura, group show en la Casa Urban Heights, Fabiola Gonzáles (Lima, 1995) plantea una confluencia sumamente significativa de lo que es el instante y la memoria, pero sobre todo de “vivir y recordar”, entre su producción pictórica y lo efímero del espacio. Su proceso artístico, en continua expansión e inmersión, manifiesta el idóneo acto y valor simbólico del habitar de las obras, esto es, su presencia, tránsito, vínculo y evocación in situ con el público. 

Lo liminal y único del espacio, una otrora vivienda, en relación a las salas de exposición y circulación artística, en diálogo con la carga afectiva e identitaria de las pinturas, logra, en complicidad situacional y potencial emotividad, establecer un aura de intimidad y envolver atmosférico, propio de la bisagra pintura-instalación de la artista. De esta forma, Fabiola nos invita a ser espectadores y partícipes de una memoria visual personal y colectiva, a transitar, ocupar, evocar y repensar recuerdos, anécdotas y emociones desde las alegorías, corporalidades y eventualidades representadas.

Sincerar la mirada, aperturarse al juego y ser cómplice consciente a la vez puede ser complejo. El tiempo conlleva a la edad, la edad conlleva a la consciencia, y la conciencia conlleva a la verdad. Ello, en retrospección, plantea nuevas perspectivas sobre lo vivido y bifurca nuestra percepción: la adultización de la infancia y la infantilización de la adultez. Abrir, reconocer, cuestionar, enfrentar, liberar, aceptar o negar, y sobre todo, sanar. Toda obra conlleva una experiencia y emociones, sea felicidad, tristeza, nostalgia, vergüenza, incertidumbre, abstraernos en nuestras ideas, supuestos y realidades alternas ¿Qué hubiera sido si…? ¿Cuándo mirar atrás ha sido fácil? 

 

Recorrer las obras de Fabiola conlleva liberar la imaginación, agudizar la percepción y la necesidad de interrogación. Contemplar las dimensiones e indagar en lo representado, la persistencia de lo efímero, y la energía recíproca entre la obra y la artista. Desentrañar la imagen es envolverse en fragmentos, (de/re)construir historias, danzar con la gestualidad en el lienzo y sumergirse en colores intensos. Confrontar tópicos es verse inmerso en el tiempo, entre dominios, subordinaciones, afectos y efectos, develar ritos donde antes había gritos y construir sonrisas donde antes había desdichas, para concluir y curar etapas en nuestras vidas.

 

Daniel Bernedo

Historiador de arte

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