Detrás del follaje
Exhibición bipersonal
La mancha Galería, Lima 2026
La Mancha Galería presenta la exposición bipersonal Detrás del Follaje donde se alinean nuevas obras textiles y dibujos de la artista peruana Alejandra Ortiz de Zevallos con nuevas pinturas y cerámicas de la artista peruana Fabiola Gonzáles. Para esta exposición, ambas artistas toman el follaje como punto de partida de sus obras, considerándolo como un elemento clave para la vida y la existencia. No obstante, cada artista aborda este elemento de la naturaleza desde una perspectiva propia: por un lado, la obra de Ortiz de Zevallos surge de la curiosidad y la investigación sobre las propiedades físicas de plantas y árboles, el papel vital que desempeñan en la Tierra como base de la vida y los paralelismos existentes entre ellos y otros seres vivos. Por otro lado, Gonzáles examina el impacto emocional y social que tienen las plantas, los árboles y las flores en la sociedad; destaca su presencia casi omnipresente en ciudades y hogares, a la vez que explora y pone en valor aquellos santuarios creados por el ser humano a lo largo de los siglos: parques y patios.
A través de la pintura y la cerámica, Gonzáles explora la característica “permanencia e impermanencia” simultánea de los parques y patios, la artista describe cómo estos se pueden confundir como espacios estáticos al transmitir un sentir de seguridad de que siempre estarán ahí para sus frecuentadores; sin embargo, al ser el escenario de rituales como caminatas diarias, reuniones con seres queridos, y puntos de encuentro de ceremonias religiosas, son verdaderamente un epicentro de cambios, evoluciones y festejos. Fabiola aprecia la cualidad de refugio de los parques y los patios, son lugares donde se puede pausar del caos de la ciudad, donde se puede meditar y asimismo donde se puede entretener y celebrar.
Gonzáles plasma estas observaciones y experiencias sobre parques y patios a través de un cuerpo de obra que se nutre de un archivo fotográfico; siendo el hilo conductor de todas estas imágenes el lugar donde fueron captadas: parques o patios. En ellas se muestra una diversidad de escenas protagonizadas por familiares y amigos. La artista no reproduce las imágenes tal cual aparecen en las fotografías, sino que captura los «paisajes» comunes que descubre en ellas —paisajes que cobran forma en estos espacios mediante gestos cotidianos, movimientos repetitivos y vínculos emocionales con los objetos, la arquitectura y, sobre todo, la vegetación circundante.
El enfoque de la obra de Ortiz de Zevallos difiere del de Gonzáles al basarse en la observación y la reflexión sobre el ecosistema. Comenzó centrándose en la interdependencia entre aves y plantas para la supervivencia y la reproducción, y amplió posteriormente esta noción de interdependencia entre seres vivos al profundizar en la estructura y el desarrollo de diversos elementos corporales —en particular la piel—, poniendo el foco en los componentes subyacentes a la superficie que los integran en una unidad.
La investigación de la artista se expresa a través de obras visualmente abstractas; sus instalaciones, elaboradas con fibras naturales trenzadas, están cargadas de referencias a la vida, tanto por los materiales orgánicos que emplea como —quizás también— por las formas imperfectamente circulares que se encuentran presentes en muchas de sus obras, las cuales evocan el contorno de las células, los espirales presentes en la naturaleza y en la galaxia, y los símbolos de fertilidad a lo largo de la historia. Además, en la práctica, Alejandra traslada literalmente la naturaleza al espacio expositivo mediante los materiales que utiliza: ichu (una gramínea nativa de los Andes altos), troncos teñidos con tintes naturales y fibra de cabuya, realzando así el sentir de la vida dentro de la sala expositiva.
En esta exposición, Ortiz de Zevallos presenta tres diferentes estilos de obra. Sus esculturas tituladas Muda están elaboradas a base de hojas de ichu trenzadas y retorcidas, envueltas en lana de alpaca teñida con tintes naturales; constan de dos cuerpos circulares entrelazados que dependen el uno del otro para mantener su integridad estructural, enfatizando así la interdependencia entre los materiales y los objetos en la creación de un todo unificado. Dermis —como bien alude su nombre— explora la composición de los tejidos corporales y destaca las similitudes entre la fisiología humana y la de otros seres vivos, como plantas, animales e insectos. Mediante esta comparación, la artista busca resaltar la interconexión existente entre ellos y los seres humanos. Del mismo modo, Lunares establece una comparación entre el cuerpo humano y la naturaleza —concretamente, los troncos de los árboles—; una vez más, a través de estas obras, la artista destaca la sincronía entre el ser humano y el entorno.
Cada artista aborda la naturaleza de manera diferente en Detrás del Follaje: Fabiola resalta la virtud de la naturaleza para coexistir con las personas y su característico poder de acogerlas; por su parte, Alejandra se enfoca en las posibilidades físicas de los materiales que obtiene de la naturaleza y las transforma en obras de arte, pero, sobre todo, captura el rol de la naturaleza como creadora y sustentadora de la vida. Ambas artistas coinciden en su sentir de afecto y aprecio hacia la naturaleza, siendo las obras que han creado una celebración de ella.
Texto por Hanna Ballón Carneiro